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¿Qué tipos de lámparas existen?

Cómo escoger la lámpara adecuada para cada estancia de tu hogar

Sabemos la importancia que tiene el escoger tipos de lámparas según la estancia de tu hogar. Muchas veces, el resultado a la hora de decorar e iluminar una habitación no es el esperado, lo que implica que, pasado un tiempo, acabes cambiando de nuevo. Y esto conlleva un nuevo desembolso.

Sin embargo, cuando tomas la elección correcta con las luminarias, pueden pasar semanas, meses e incluso años sin que la cambies porque sabes que es la correcta para esa estancia.

Si estás cambiando la iluminación de tu casa, si quieres darle un toque más práctico y adecuado, si es la primera vez que vas a decorar tu hogar, o si simplemente quieres consejos expertos sobre iluminación, hoy te ofrecemos algo especial: ayudarte a elegir la lámpara adecuada para tu hogar.

Pero antes de nada, ¿qué tal si conoces los tipos de lámparas que hay en el mercado?

En el mercado, hay muchos tipos de lámparas. No hablamos solo de los modelos, sino del diseño y de la funcionalidad que tienen. Así, te encuentras con lámparas de techo, de pie, de sobremesaY cada una es importante de manera individual y conjunta. Pero, antes de pensar en la iluminación que necesitas, es importante que conozcas qué tipos de luces puedes tener en tu hogar.

Lámpara de techo

Las lámparas de techo más habituales son aquellas que realmente van pegadas al techo, no solo los halógenos o los focos led, sino las lámparas que no sobresalen apenas del techo. Estas son capaces de dar una luz general a toda la habitación, homogénea y elegante, llegando a todos los rincones. Pero también crean sombras. Por eso se deben combinar con otras lámparas.

En general, estas lámparas son perfectas cuando los techos no superan los 3 metros de altura, ya que si se usa otro tipo de lámpara puede ser molesta a la hora de caminar por la estancia o incluso para entablar conversaciones sin que la “lámpara” esté en medio.

Lámpara colgante

A pesar de que muchos colocan las lámparas colgantes como otro tipo de luminarias, no dejan de ser lámparas de techo y como tales deben ser consideradas.

Y es que, una lámpara colgante, más conocidas como lámparas flotantes, suspendidas… no dejan de ser lámparas de techo. La gran diferencia es que cuelgan del techo, es decir, no están pegadas al mismo, sino que puede haber una distancia entre la luminaria y la superficie variable.

Lámpara de pared

Por último, tienes las lámparas de pared, que también pueden ser apliques. Principalmente se utilizan para una iluminación de ambiente, pero en algunos momentos pueden utilizarse como luces focales, para destacar algún cuadro, obra de arte, zona de lectura en la cama…

No son muy utilizables, pero cada vez se ven más, sobre todo en las zonas de paso o en los salones. Por sí solas no son capaces de iluminar, así que debes combinarlas con otras luminarias.

Lámpara de pie

Las lámparas de pie llaman la atención. Es inevitable que te fijes en ellas por su altura, por el diseño de la pantalla, o por el diseño en general de la luminaria. Son ideales en las habitaciones grandes porque, aun apagadas, captan la atención de otros.

A la hora de iluminar, lo hacen de una manera suave, pero al mismo tiempo focal, por ejemplo para una zona de lectura. Es capaz de crear una luz ambiental y directa al mismo tiempo, de ahí que sea tan útil en cualquier estancia.

Lámpara de mesa

Las lámparas de mesa no tienen una forma definida precisa, ya que son muy versátiles y su diseño atiende no solo a un motivo iluminativo, sino también decorativo. Por eso su diseño es tan variado. En general, se caracterizan por ofrecer una luz adecuada para cualquier tipo de trabajo, aunque dependiendo de la pantalla, bombilla, etc. esta luz puede ser la adecuada para una actividad que requiere de luz o bien una que busque la ambientación de la habitación.

A la hora de comprarla, además de basarte en tus gustos y en el estilo decorativo que vayas a darle a esa estancia, apuesta también por lámparas que no sean solo “luz”. Es decir, que la pantalla y la luz solo debe ocupar 1/3 de toda la lámpara. De esta manera, no te molestará tanto a la hora de utilizarla.

Las claves para una buena iluminación y elección de tipos de lámparas

Antes de ayudarte con la iluminación de cada estancia de tu hogar, has de conocer las claves para obtener los mejores resultados. Y es que esto es tan importante como comprar la lámpara ideal para tu casa.

Combina lámparas

Sí, lo sabemos. Una lámpara no es barata. Y te estamos pidiendo que combines, lo que implica tener que hacerte con un mínimo de 2 lámparas (ya te avisamos que lo ideal serían 3). Pero tiene una explicación: necesitas tres tipos de iluminación: general (con la lámpara de techo); focal (con lámparas de mesa, apliques…); y ambiental (lámparas de pie, apliques…). De esta forma, toda tu estancia quedará bien iluminada y notarás la diferencia de usar solo una luz, a aprovechar los tres tipos.

De hecho, en las habitaciones lo mínimo son tres fuentes de luz; pero si la estancia es muy grande, podría requerir hasta cinco tipos.

Además, cada una tiene su función, y privarte de alguna de ellas hará que la luz no sea la adecuada.

No pierdas de vista el espacio

No es lo mismo iluminar una habitación amplia que una más pequeña, porque, en esta segunda, a veces no es necesario colocar tres fuentes de luz; una de ellas puede actuar de dos formas diferentes.

Lo importante es saber en todo momento el espacio con el que cuentas en la habitación para poder planificar el tipo de iluminación que vas a colocar.

Tipo de luz

¿Luz fría, neutra, cálida? Las bombillas en el mercado se clasifican según estos nombres, pero en realidad van más allá. Una bombilla fría es aquella que va de 5.000 a 6.500 grados Kelvin; por su parte, las bombillas neutras tienen un intervalo de unos 4.000 grados Kelvin; para finalizar, las bombillas cálidas son aquellas de menos de 3.300 grados.

¿Y cuál es la más adecuada? Depende de la estancia. La luz neutra es la más parecida a la luz del sol, y esta es perfecta para un salón y un comedor. En el caso de la cálida, la suelen escoger más para los dormitorios, ya que al ofrecer una iluminación más íntima y su luz ser más acogedora, en los cuartos nos ayudará a relajarnos y a conciliar mejor el sueño. Entonces, ¿la fría? La fría es la luz perfecta para que puedas concentrarte; por ende, es la ideal en cocinas, en despachos u oficinas y en esas zonas donde necesites prestar atención a las cosas (y no quedarte dormido).

La lámpara adecuada para tu comedor

El comedor siempre es un lugar donde se come, se disfruta, e incluso, en algunos casos, se trabaja. Aunque pensemos que es un lugar única y exclusivamente para la comida, lo cierto es que va más allá, y es multidisciplinar; lo mismo la usas para comer que para montar tu propia oficina. Por eso, los tipos de lámparas y la iluminación debe ir acorde a lo que se necesita.

¿Qué opciones tienes? Una combinación de tres luces:

  • Por un lado, una lámpara de techo. Muchas veces, debido a que el comedor es pequeño, la lámpara de techo tiene doble función: por un lado, la de aportar luz general; por otro, la de aportar luz focal. Por eso es que esta siempre se sitúa en la zona encima de la mesa del comedor.
  • Por otro lado, tienes la luz ambiental, que es una que se olvida mucho en esta estancia, pero que debe estar porque ayudará a hacer más agradable la habitación. Por ejemplo, puedes realzar unos cuadros, unos detalles de fotos, estantes, vinos…

La lámpara adecuada para tu cocina

Aunque puedas pensar que el salón es el “corazón” de un hogar, la verdad es que esta es la cocina. Es el lugar donde muchas familias se reúnen, bien para cocinar, para acompañar a quien cocina, para echar unas risas… Y claro, necesitas una iluminación que combine practicidad y comodidad. Porque si no estás a gusto en la cocina, ¿cómo vas a cocinar bien?

La cocina, además, es un lugar de trabajo, y requiere de una muy buena luz para evitar accidentes. Por eso necesitas luces potentes, entre neutras y frías, para fomentar la concentración y una buena visibilidad.

Al contar con varios espacios, la iluminación difiere según nos refiramos a uno o a otro. Por ejemplo:

La encimera

Si tienes una encimera de trabajo, necesitas una luz directa en esa zona. Imagina que tienes la encimera, una luz general (con la lámpara de techo) y encima de la encimera un montón de muebles colgantes. ¿Realmente piensas que la luz general es suficiente para trabajar? Por el día, puede ser, pero por la noche, tu propio cuerpo y los muebles oscurecen esa zona, con lo que los accidentes son más posibles. ¿Cómo arreglarlo? Puedes colocar debajo de los armarios una tira led que ayude a tener luz. O, si estás cerca de la campana extractora, encenderla para aprovechar la luz que sale de ella.

Isla

Si tienes una cocina moderna, donde cuentas con una isla, isleta o una mesa en la cocina para comer, cocinar, etc. también aquí vas a necesitar una buena luz. Y las puedes obtener con unas lámparas de suspensión, como ocurre con la mesa de comedor. Si la habitación no es muy grande, la lámpara de techo y la lámpara colgante pueden ser la misma. Ahora bien, también dependerá de qué tan grande esa esa isla (y ancha) para colocar dos o más lámparas colgantes.

En el caso de la mesa, si es rectangular las lámparas suspendidas le vendrán muy bien, pero si es redonda, es mucho mejor escoger una lámpara más grande y cilíndrica, incluso con pantalla, para que combine mejor.

La lámpara adecuada para tu salón

El salón es la zona donde más tiempo podemos pasar en familia. Es un lugar amplio y puede tener una mayor o menos luz natural. Pero en cualquier caso, la luz artificial, es decir, la luz de las lámparas es necesaria, ya sea porque no entra mucha luz natural, o porque una vez el sol se va, es necesario iluminar el espacio.

En general, un salón no es un lugar de trabajo, por tanto no requiere una luz fría para concentrarte. Tampoco es un lugar donde hagas actividades que requieran una iluminación focal (aunque sí que se utiliza esta con otra función). En definitiva, hay que apostar por la luz cálida, y a ser posible con varios puntos de luz para crear un ambiente acogedor, tranquilo y donde apetezca estar mucho tiempo.

¿Sabes cómo lograrlo?

Con luz general

El objetivo de la luz general es simular la luz natural, por tanto, necesita distribuirse a lo largo de la habitación. Sin embargo, como ocurre con la luz natural, esta no puede llegar a todos los rincones, siempre quedarán sombras. Y es cuando la luz directa entra en luego.

Pero sigamos hablando de la luz general, ya que no es lo mismo iluminar una sala de estar de 20 metros cuadros que una de 80. Ni tampoco una que tenga salón y comedor unidos entre sí (lo que viene a ser “de concepto abierto”). ¿Por qué es importante saber el tamaño de la habitación? Porque te dirá si es necesaria una sola lámpara o precisas más para abarcar toda la superficie de la estancia.

A modo práctico te diremos que un salón de unos 20-25 metros cuadrados quedará bien iluminado con una sola lámpara, siempre y cuando esta sea grande, y a poder ser, de forma cilíndrica para que abarque la misma cantidad de luz a todos los puntos. Ahora bien, cuando la habitación es más grande, conseguirás un mejor resultado si, en lugar de una lámpara, eliges dos, que estén a la misma altura (e incluso con el mismo diseño). De esta forma, se compenetrarán en la iluminación. Solo deberías ponerlas a distintas alturas si el techo que tienes es inclinado, porque favorecerás esa “personalidad” de tu hogar.

Con luz directa

La luz directa… Sí, hemos dicho antes que un salón no es un lugar que precise una luz focal para trabajar, pero sí hay áreas dentro del salón donde puede ser necesaria una luz más directa, bien para resaltar partes de la decoración, o bien con otros fines, como por ejemplo la lectura.

En estos casos, si es para hacer que la atención se dirija a un punto concreto, lo mejor es utilizar apliques de pared. Por ejemplo, sobre los cuadros. O en el caso de una estantería, unos led pueden ser idóneos para esa zona ya que iluminarías los estantes.

Pero, en el caso de una zona de lectura, precisas de una luz extra además de la general que lleve la luz de arriba abajo, y no en la misma línea que tus ojos (porque eso lo único que conseguirá es que la vista se te canse más y que tengas deslumbramientos en el momento en que te muevas). ¿Qué hacer entonces? Pues puedes optar por una lámpara de pie, más alta que tú cuando estés sentado, para que la luz “caiga” desde arriba y sea lo suficiente potente para realizar esa actividad.

La lámpara adecuada para tu oficina o despacho

Si eres de los que trabaja desde casa, o dedicas mucho tiempo a tus proyectos en una habitación aparte destinada para ti, entonces tienes una oficina que hay que iluminar de manera adecuada.

Para empezar, necesitas que esa habitación tenga luz natural. ¿Por qué? Porque estarás más enérgico a la hora de trabajar. Cuando te “encierras” en una habitación sin ventanas, te sentirás aislado, incómodo y en un lugar frío. Y aunque la iluminación ayuda a cambiar esa percepción, al pasar muchas horas en ella puedes acabar rindiendo menos de lo que lo harías en otra habitación más “luminosa”.

Para una iluminación general, apuesta por una lámpara de techo. Normalmente se sitúa en el centro de la estancia, pero dependerá de lo grande que sea tu habitación para considerar si poner una grande o dos más pequeñas.

En el caso de la mesa de trabajo, tendrás que incorporar una luminaria que ilumine esa zona donde requieres prestar más atención. Para ello, busca lámparas que permitan mover su brazo, para que dirijas el haz de luz donde lo necesites; que sea clara y no te deslumbre. De esta manera, no solo conseguirás una luz adecuada, sino que favorecerá la concentración y cuidarás de tu vista a la hora de trabajar o de estudiar.

Finalmente, tienes que conseguir una iluminación ambiental, y para esta lo ideal es una lámpara de pie.

La lámpara adecuada para tu dormitorio

El dormitorio es uno de los lugares donde pasamos más tiempo, pero la gran mayoría de este lo hacemos dormidos, por lo que no se requiere una gran cantidad de luz. A la hora de descansar, buscamos la oscuridad, de ahí que, aunque tengas grandes ventanales que te aporten luz natural, esta la desecharás cuando llegue la noche porque lo que buscas es que esté oscuro todo. Sin embargo, precisas algo de iluminación y, si bien por el día puedes aprovechar la luz natural, cuando esta no es suficiente, o bien el dormitorio no tiene esa “ventaja”, precisas entonces de luz artificial. Y esa misma es la que te pueden dar las lámparas.

Pero, ¿qué lámpara escoger para un dormitorio? Siguiendo las claves que te hemos dado antes, necesitas tener:

  • Una lámpara de techo, que se ocupará de iluminar toda la habitación desde arriba. El problema es que esta no es suficiente para algunos puntos concretos.
  • Una lámpara de mesa, normalmente en las mesillas de noche, pero también puedes ubicar una en la cómoda o mueble que tengas (que también actuará como iluminación ambiental).
  • Unos apliques de pared, ideales para darle un ambiente mágico a la estancia y que iluminen sin que te moleste. Otras opciones que puedes escoger son guirnaldas de luces, focos empotrados (unos pequeños en el techo, simulando estrellas, quedarán geniales)…

La lámpara adecuada para tu baño

Pasemos ahora al baño. Es una estancia donde debería primar la luz natural, ya que es la más adecuada. Pero no siempre es posible tenerla. Así que la alternativa más práctica y segura es la iluminación. Te recomendamos que escojas que sean IP44, es decir, un grado de protección óptimo para un lugar donde hay agua. 

Ahora bien, no basta con tener una lámpara y ya, necesitas una iluminación en tres puntos:

  • Luz general: que conseguirás con una luz de techo, ya sea a través de una lámpara o a través de focos halógenos. Sin embargo, por sí sola la luz que aportan estas lámparas creará muchas sombras en el baño, y el resultado no se verá adecuado.
  • Luz funcional: Se suele colocar en el espejo y combina con la luz de techo, ya que enfocamos y damos más luminosidad a la zona donde más necesitamos que se nos vea bien.
  • Luz ambiental: La gran olvidada en los baños, pero que da la tecla para convertir tu baño en un verdadero oasis. ¿Cómo hacerlo? Elige apliques de pared distribuidos a lo largo de las paredes del baño.

Tipos de lámparas. La lámpara adecuada para tu pasillo

Para terminar, vamos a comentar contigo las mejores opciones de iluminación del pasillo. Porque es muy importante que esta zona de paso tenga su propia luz y no parezca oscuro ni apagado (en contraste con las otras habitaciones a las que da acceso (el salón, los dormitorios…).

La gran mayoría de las veces, el pasillo es lo que más nos olvidamos de iluminar, y la verdad es que es un gran error. Ya no solo porque estamos hablando de un espacio que es la antesala de otras estancias, sino porque requiere de una adecuada decoración e iluminación para que se vuelva agradable (y no frío o incómodo).

Pero, ¿cómo hacerlo? Pues es muy sencillo. Para empezar, puedes escoger una lámpara de techo. Esta dará una luz a todo lo largo del pasillo aunque, si este es muy largo, te convendría colocar, en lugar de una, dos para que abarque un mayor ángulo de luz.

Además de esa luminaria, que aporta la luz general, necesitas una luz funcional, es decir, una que enfoque en partes del pasillo que quieres que sean puntos de atención. Para ello, nada como los halógenos, que puedes situarlos encima de algunos cuadros, armarios, espejos…

Por último, tienes que crear un ambiente con la luz. Dependiendo de si tu pasillo es grande o pequeño, deberías optar por lámparas de pie, apliques de pared o incluso lámparas de mesa. Aquí también influirá el espacio que tenga el pasillo, es decir, si es estrecho o ancho, ya que te dará la clave en tu elección. Recuerda que, si no tienes mucho espacio, mejor apostar por apliques sencillos de pared que no sobresalgan demasiado.

Ahora te toca a ti

Ya sabes mucho más sobre iluminación, y además de una manera práctica. Así que ahora te toca a ti animarte a cambiar las lámparas de tu hogar con estos conocimientos.